Suele decirse que algunas vías son de coco. El coco también es el ser icónico del miedo para los niños. Y ser un coco es ser inteligente, en algún sentido. Estos días me tocó usar la parte que cuida el casco de diversas maneras y en unas horas pasé de la incertidumbre delante del folio a la tensión por encima de un offset del 5.
Por desgracia, el sábado estaba rodeado de más de cien personas también nerviosas. Por suerte, el domingo un puñado de amigos participaron conmigo del juego de la escalada limpia.
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